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miércoles, 22 de octubre de 2014

Parálisis por análisis

 .

Una locuaz y encantadora clienta se presentó de esta manera en su primera sesión de trabajo conmigo: “Sufro de parálisis por análisis”. Era la primera vez que escuchaba esa expresión, y me quedé con ella de inmediato

Tanto por que me gusta a nivel sonoro, como porque esas dos palabras bastan por sí mismas sin necesitar de demasiadas explicaciones racionales sobre lo que a uno le sucede cuando sufre de este “mal”.

"Se que no quiero este trabajo pero no consigo dejarlo"… "No sé qué opción elegir,  un día pienso que una es la mejor y al día siguiente la contraria"…"Llevo ya seis meses mirando en internet cursos de formación"… "Sé que mi relación no funciona y me hace sufrir pero tengo tanto miedo a dar el paso"…"Y si me separo y no encuentro a nadie con quien compartir mi vida?

Son los ecos que resuenan  en las paredes de mi despacho, y que reflejan esos bloqueos que sufrimos cuando hemos dado demasiado espacio a nuestra mente para sopesar pros y contras, para contrastar, hacer balances, y demás  funciones que nuestro cerebro es experto en hacer. Y la consecuencia de tanto análisis es que nos quedamos paralizados sin saber hacia dónde dirigir nuestra energía.
Me entristece mucho contemplar como personas maravillosas con infinidad de recursos y potencialidades por desarrollar, y toda una vida de infinitas posibilidades,  pasan demasiado tiempo sin desplegar sus alas para volar todo lo alto que en lo más profundo de su ser desearían pero  el miedo a la incertidumbre que genera el cambio, por muy deseado y necesario que éste sea, les acecha. 


Además en ocasiones creyendo que no son  merecedores de lo mejor para sus vidas,  se quedan instalados en la mediocridad. Y en la mayoría de los casos, el apego a lo cotidano, hace que se aferren a ese odioso dicho popular que reza así: más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer…

No es casualidad que llamen a mi puerta personas que padecen este mal, dado que es un viejo conocido para mí, y al parecer, atraigo a los que como yo se han propuesto mirar al miedo a la cara con valentía, tomarlo de la mano para poder superarlo, y practicar el desapego de viejas creencias que nos limitan nuestras infinitas posibilidades de crecimiento.

De este modo, siempre comenzamos del mismo modo: apaga ya tu mente y enciende tu alma que comenzamos a trabajar!

Y finalizamos con estas líneas:


 Tu eres más fuerte que tus miedos.
Tus fuerzas son mayores que tus dudas.
Aunque tu mente esté confundida,
tu corazón siempre sabe la respuesta.
Con el tiempo, lo que hoy es difícil
mañana será una conquista.
Esfuerzáte por lo que realmente te llene el alma.
Y ten la virtud de saber esperar.
Porque todo lo que tiene que ser será.
                                                                       
                                                                                 Anónimo.



jueves, 18 de septiembre de 2014

Un retiro inesperado...


Esas cosas que más te cuesta hacer, esas acciones que más te resistes a emprender son las que te servirán para avanzar. Son algunas de esas afirmaciones que me gusta emplear en mis sesiones de trabajo cuando  la resistencia o el bloqueo entran en escena, y mis clientes se sienten atenazados  a la hora de emprender alguna acción encaminada a conseguir aquello que desean para su vida.

Intento ser consecuente con aquello en lo que creo firmemente y hace ya tiempo que me propuse que mi pensamiento, mis palabras, mi emoción y mi acción estuviesen alineados; es decir que haya una coherencia entre lo que pienso, lo que digo, lo que siento y lo que finalmente hago. Sin embargo como humana que soy, tengo muchíiiiiisimas debilidades, y una de ellas es precisamente eludir las cosas que me provocan resistencia aunque en lo más profundo de mi ser, sepa que van a contribuir a mi crecimiento personal.

En este post compartiré alguna de ellas: viajar sola y hacer cosas en grupo, como pueden ser cursos, talleres y un sinfín de actividades formativas. Si bien por mi profesión lo he hecho en no pocos ocasiones, llevaba tiempo sin hacer nada de esto por esta resistencia de mi ego.

La llegada del verano hace que la bandeja de entrada de mi servidor se correo se colapse con una  inumerable oferta de cursos, talleres o retiros. Normalmente suelo eliminarlos sin darles la oportunidad de que me muestren lo que ofrecen pero un buen día, el encabezamiento de uno de esos correos, rezaba así: Retiro en Mallorca y lo abrí inmediatamente. Apenas había información. Me vastó una foto preciosa de una cala mallorquina y el título del taller:  Descubre tu verdadera esencia. Retiro de coaching y yoga en mallorca del 4 al 10 de Agosto. Quizá os parezca algo impulsiva,  pero me apunté de inmediato, ni siquiera solicite el programa!!! Y menos mal, por que si lo llego a solicitar no hubiera ido dado que mis expectativas de relajación y playa, poco o nada tuvieron que ver con  la intensidad del trabajo que realizamos, y me hubiera perdido esta experiencia que ha sido tan importante para mí.

Eso sí, confieso que una vez inscrita, pagada la reserva y el vuelo, comenzaron a aflorar todas mis resistencias como enormes nubarrones de arrepentimiento  y que haremos? Y cómo será la gente? Y si no me gusta? O aún peor, y si es una secta?

Pero  una vez más en mi vida, constato cómo este tipo de decisión intuitiva, sin razonamiento, sin juicio, sin sopesar pros ni contras, es la que me brinda lo que realmente necesito, nunca falla.  

Fue tan sólo una semana, pero su intensidad hizo que pareciese mucho más, en la que viví innumerables experiencias de apertura, de compartir y conectar,  amistad, relajación, intensidad emocional, conexión conmigo misma, descubrimientos Practiqué el arte del  desapego, ese que tanto me cuesta, a través del ayuno y el silencio, viví experiencias mágicas a través de rituales chamánicos,me bañé a la luz de una enorme luna llena en las cálidas aguas mallorquilas, lancé  un farolillo con mi intención positiva hacia el cielo y volo muy muy alto hasta desaparecer y hacerse uno con el universo. Reí, lloré, cante,, bailé, recité mantras, medité y todo ello por no haberme dejado aconsejar por mi mente, esa que yo considero tan sabia, y  por haber tenido la firme determinación de superar mis limitaciones.

Una vez más ¡Gracias intuición!

jueves, 20 de febrero de 2014

A cerca de soltar y dejar partir...



 “La verdadera profesión del hombre es encontrar el camino hacia sí mismo” afirmaba Hermann Hesse. 

Mi compromiso con esa búsqueda es como el sirimiri tan característico de mi tierra. Una forma de lluvia en la que las gotas de agua son tan finas que da la impresión de que   están flotando en el ambiente. Es una precipitación de poca intensidad pero que te va calando poco a poco. En un principio parece que no te mojas, pero después de un tiempo, más o menos prolongado, acabas empapado hasta los huesos.

Fruto de ese compromiso con encontrar mi verdadero camino en la vida y, a su vez, tratando de contribuir a que mis clientes también lo encuentren, es como voy tomando conciencia de cuales son algunos de los obstáculos que solemos encontrarnos en dicho camino.

Y es que a todos nos pasan más o menos las mismas cosas, pero cada uno de nosotros digamos que tiene ciertos temas recurrentes que machaconamente se van repitiendo una y otra vez hasta la saciedad.

El otro día, mientras me daba un inspirador paseo por la playa, iba rumiando sobre este asunto, y me sonreía a mí  misma dándome cuenta de mi tendencia a apegarme a lo que para mí resulta familiar o cotidiano, y no me refiero sólo a las personas que forman parte de mi vida, sino también a objetos como pueden ser libros, alguna prenda de vestir que conservo en mi armario pese a que hace siglos que no me pongo, también  a ciertos lugares como Bilbao, la ciudad en la que nací y en la que vivo, mi querida playa de Gorliz, el piso en el que vivo, y algún que otro aspecto más que puede entrar en la categoría de “los apegos de Maite”.

 Aunque lo que yo estaba contemplando era un enfadadísimo mar cantábrico que rugía embravecido, a mi mente acudía la cita de Heraclito: No te puedes bañar dos veces en el mismo río, como  perfecta ilustración sobre cómo la vida fluye,  sobre cómo todo tiene un principio y un final. Y es que aunque parece que sabemos que la muerte forma parte de la vida, no lo debemos de comprender del todo, porque  en general nos cuesta asumir las separaciones, los finales, las rupturas… y es así como nos quedamos muchas veces atrapados en relaciones que hace tiempo que dejaron  de nutrirnos, o siendo fieles a una serie de ideas o creencias que nos vinieron dadas cuando éramos niños, pero que ahora poco o nada tienen que ver con el ser adulto en el que nos hemos convertido, o bien nos vinculamos hasta con los árboles de la calle en  la que vivimos , como puede ser mi caso jejeje….

  Al inicio de este post aludía a mi compromiso con encontrar mi camino.  Hace poco que he comenzado a meditar como vía para desarrollar el desapego, actitud esta que nos pone en el camino de la verdadera libertad, y que tiene muchos matices, pero a mí me gusta resumirla como ese paso que damos para dejar partir lo viejo y poder, así, recibir algo nuevo que sea más afín a quienes somos en este momento.

Estas líneas de una de mis maestras, Enriqueta Olivari, reflejan muy bien esta actitud:

Limpiar el corazón de antiguos rencores,

Y aprender de las experiencias vividas.

Soltar con desapego lo viejo

O lo que no pudo ser…

Decir adiós a antiguas relaciones

Que ya cumplieron su cliclo

Y abrir un espacio en nuestra energía

Para la llegada de lo nuevo.