lunes, 17 de mayo de 2010

No es magia pero se le parece


No es magia pero se le parece. Al menos así es como viven muchas de las personas que acuden a mi despacho el proceso de cambio.
Si bien todo proceso de desarrollo personal supone realizar un minucioso trabajo en el que se van atravesando una serie etapas concretas y visibles, al menos para un observador externo, en el que se viven grandes avances, bloqueos, aparentes retrocesos, momentos en los que parece que no pasa nada, caídas al vacío…La sensación interna que se tiene cuando el cliente llega al final de su proceso es del tipo: “ y de repente todo encaja!!!!!”

No es magia pero se le parece. “Sincronicidad” fue el término que eligió Carl Jung para aludir a ese tipo de “coincidencia significativa de dos o más sucesos en la que está implicada algo más que la probabilidad aleatoria". Es lo que racionalmente solemos llamar “casualidades”.

Las sincronicidades suceden con mayor frecuencia en periodos de transformación y de cambio, como puede ser un proceso de coaching personal, una psicoterapia, momentos vitales especiales como nacimientos, muertes, separaciones…es como si ese cambio interno produjese resonancias que se manifiestan en el mundo exterior.
Tengo la enorme suerte de haber vivido estas falsas casualidades muchas veces en los procesos que realizo con mis clientes. La última ha sido esta semana con una clienta a la que aprecio muchísimo y que en su última sesión dijo: “Y de repente todo encaja!!!!”

Acostumbro a enviar por correo electrónico a mis clientes alguna nota con palabras de ánimo, felicitación, o lo que en ese momento intuyo que puede ayudarles. En esta ocasión, leyendo un poema de Rilke, acudió a mi mente esta persona, así que decidí enviárselo.
Durante la sesión que tuvimos días después, me mostró su más profundo agradecimiento dado que el poema que le había enviado expresaba exactamente su sentir y su pensar. Era como si yo desde mi despacho hubiera captado sus más íntimos pensamientos y se los devolvía en forma de poema.

No es magia, pero se le parece……

3 comentarios:

Oscar dijo...

Pues sí, se le parece; y la sincronicidad me encanta.
Estaba escribiendo un post titulado "Y si lo creo, creo" (cuando lo termine te lo enviaré) y, para ello, releía otro de Ane ("Si lo creo, lo veo").
Y, ¡vaya!, me llega un correo con tu post.
En nuestro trabajo como coaches tratamos de que los/as coachees se pongan gafas distintas para ver otras "realidades" y posibilidades. Cuando las perciben empiezan a producirse las sincronicidades y todo parece mágico; ya estaba ahí pero no lo veían.
Gracias por enviármelo. Seguiré leyendo(te)

maite dijo...

Muchas gracias Oscar por compartir.

Yo también seguiré leyendo(te) y escribiendo(te) I promise...

Cris Pérez dijo...

¡Maite!

¡Qué bueno saber de ti!

Estoy pasando unos días en una casa de campo de unos amigos y ayer pensaba en las sincronicidades que se dan en la vida... Hace tiempo que conocía el concepto como tal y en otros estudios y con otras connotaciones se llaman emergencias. Pero no quiero hablar de esto...

Sólo quería aportar que para "aceptar" la sincronicidad, me encanta leer o pensar en la quietud de la mente en palabras de Krishnamurti: "Sólo cuando la mente está libre del deseo de llegar a ser algo, de obtener un resultado y, en consecuencia, está libre de temor, puede hallarse en un estado de completa quietud y silencio. Sólo entonces es posible esa creatividad que es la realidad misma."

Cuando conseguimos esa quietud, sin conseguirla de forma consciente, las sincronicidades se multiplican. A mi, me tienen sorprendida!!!

¡Un besazo!!!

Cris